La atención y el manejo de las urgencias veterinarias son aspectos fundamentales en los hospitales de pequeños animales. Contar con profesionales expertos con estudios, cursos o diplomados online en veterinaria se hace imprescindible en la atención de primera línea, que realizará la intervención inmediata del paciente antes de derivarlo en los casos que proceda.

Reconocer las urgencias forma parte de lo que en la práctica médica se denomina triaje. El triaje es el proceso de determinar la prioridad de los tratamientos de los pacientes en función de sus síntomas. No es fácil decidir qué paciente necesita ayuda en primer lugar. Este protocolo veterinario se creó para salvar la vida de los animales y tratarlas con mayor eficacia.

El protocolo de triaje no únicamente proporciona al paciente una atención médica veterinaria inmediata, sino que también constituye un valioso servicio al cliente. En la práctica veterinaria, es importante ofrecer asistencia profesional no solo al animal de compañía, sino también al propietario. Por eso, si están claramente alterados, proceder al triaje demuestra la calidad de los servicios veterinarios.

 

insumos veterinarios ¿Es una cuestión de vida o muerte?

 

La capacidad de hacer valoraciones precisas requiere tanto conocimientos médicos como experiencia. Los propietarios estresados pueden ser propensos a exagerar: las urgencias percibidas por los clientes pueden no ser más que enfermedades leves, pero a veces un propietario tiene muy pocos conocimientos veterinarios y no puede distinguir entre una situación que pone en peligro la vida y una dolencia inofensiva.

 

Para poder efectuar el triaje veterinario, se necesitan datos: información básica como la edad, el sexo, la especie y la raza de la mascota, así como información sobre los síntomas.

 

¿Cómo implantar un protocolo de triaje?

La realización de una evaluación al paciente más crítico. Una vez que el paciente de urgencias entra, debe consultarse rápidamente su historia clínica. Esto incluye la dolencia que presenta, cuándo y por qué fue la última vez que el paciente, si ha habido algún problema médico previo y si el paciente está recibiendo alguna medicación o tiene alguna alergia.

 

La comunicación con el cliente es clave en una situación de emergencia. La explicación de dónde va a estar a su animal de compañía y el por qué.

 

Estos escenarios pueden ser angustiosos para los dueños porque están separados de sus animales domésticos. Poner al cliente al día con frecuencia y consultarle sobre cualquier decisión médica o financiera.

 

Pasos siguientes

El triaje debe priorizarse en orden de compromiso respiratorio, cardiovascular, neurológico y luego otras emergencias. Realizar una evaluación del ABC de cada paciente:

  • Vía aérea (Airway)
  • Respiración (Breathing)
  • Circulación (Circulation)
  • Discapacidad/neuro (Disability)
  • Exterior (External)

La toma de la temperatura, el pulso y la frecuencia respiratoria para completar la evaluación primaria es prioritario. Junto con el tratamiento del dolor.

La evaluación primero las vías respiratorias. Mantener al paciente calmado y complementando el oxígeno si es necesario. El suplemento de oxígeno nunca es un error. Intubar al paciente si está justificado. Puede ser necesaria una cánula de traqueotomía si es imposible colocar un tubo endotraqueal. Auscultar los pulmones del paciente. ¿Hay crepitaciones, sibilancias, ruidos pulmonares ásperos o ningún ruido? Un oxímetro de pulso puede indicarle el estado de oxígeno de un paciente. Nunca es bueno que un paciente esté cianótico.

 

Poner al paciente con oxígeno y minimizar el estrés.

Las encías rosadas no significan necesariamente que el animal esté estable. Un paciente puede seguir teniendo una saturación de oxígeno baja con las encías rosadas. Hay muchas formas de suplementar el oxígeno (por ejemplo, una jaula de oxígeno, una incubadora, un collar electrónico con una envoltura de plástico, un transportador de gatos con una bolsa de plástico encima, una máscara, cánulas nasales, etc.).

 

Como siguiente paso, la evaluación de la circulación. Empezando por evaluar el color de las mucosas, el tiempo de llenado de los capilares, la calidad del pulso, el nivel de conciencia, la frecuencia cardíaca y la temperatura de las extremidades. Si la presión arterial es normal, esto no significa que el paciente esté estable; sin embargo, si la presión arterial es baja, esto es un indicador de shock. El shock es un diagnóstico del examen físico.

 

Revisar si tiene una hemorragia externa colocando un catéter intravenoso para administrar fluidos para reponer el volumen perdido. Si el paciente está en shock cardiogénico, los líquidos pueden estar contraindicados. Debe evaluarse el ECG, la presión arterial, los análisis de sangre, los valores químicos y los “4 grandes” (PCV/TP, BG, Lactato). Si se considera necesario el diagnóstico por imagen, el paciente debe estar estable. Utilice sedación si es necesario; el paciente debe permanecer tranquilo.

 

Si llega una urgencia neurológica a la clínica, hay que evaluar el nivel de conciencia del animal. Esto puede determinar si se lleva a la sala de tratamiento, o si se coloca en la sala para que sea evaluado por el clínico como siguiente paso. ¿Puede el paciente caminar? ¿Ha sufrido algún tipo de traumatismo? ¿Está convulsionando?

 

Por último, la realización de una evaluación externa. Examine si hay heridas, laceraciones, pinchazos o abrasiones. Así como si hay crepitación, fracturas, dolor en el abdomen o problemas de piel.

 

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Conclusión

 

Es importante hacer una evaluación secundaria una vez que esté estable. La realización de un examen físico completo, los resultados de los análisis de sangre, la interpretación de las imágenes y la repetición de las evaluaciones del ABC.

 

El triaje es fundamental en cualquier entorno hospitalario. Si está preparado, las situaciones de emergencia pueden ser más fáciles para el personal del hospital veterinario. Recuerde evaluar el ABC y comunicarse eficazmente con el cliente. Esto puede salvar la vida de sus pacientes.